Salzburgo en bicicleta, una nueva forma de descubrir la gran ciudad barroca

Imagen de muestraLa ciudad de Mozart y de la célebre película Sonrisas y lágrimas ofrece una amplia red de 160 kilómetros de caminos y pistas reservados para este medio, con 13 rutas señalizadas y 5.500 aparcamientos en la ciudad y sus alrededores con puntos para que los cicloturistas dispongan gratis del material necesario si tienen que arreglar la bici en caso de avería.

MozartMuy cerca de las montañas de los legendarios Alpes, en el medio de un valle, surge Salzburgo entre la música de Wolfgang Amadeus Mozart, el más célebre y tributado de sus pasados vecinos, y un grandioso escenario barroco que conforman sus calles y sus majestuosos edificios históricos. El hierro forjado de los comercios de su calle mayor y la atractiva oferta de sus numerosos cafés, tabernas y restaurantes completan la armonía de esta gran Roma de los Alpes , una ciudad que recibe siete millones de turistas cada año en la que todo parece coherente, viejo y atractivo, y donde no hay una sola nota distorsionada. Un destino centroeuropeo para descubrir en todos los sentidos que además ahora se puede recorrer, como novedad, en bicicleta.

Salzburgo se encuentra a 425 metros sobre el nivel del mar, muy cerca de la frontera con Alemania, y a orillas del Salzach, el río que transportaba la sal, el oro blanco de la Edad Media, época de la que sigue en pie su fortaleza Hohensalzburg, la más grande y la mejor conservada de toda Europa. Bajo este imponente edificio, al que se accede subiendo unas duras rampas o a través de un funicular, se abre su coqueta ciudad vieja, obra maestra del barroco con sus bellas iglesias, plazas, patios y fuentes, donde la huella de Mozart aparece en cada rincón ya sea en forma de placas, casas, museos, tiendas, chocolates o licores. Todo el casco histórico fue construido durante el reinado de los príncipes arzobispos a finales del siglo XVI y principios del XVII con un estilo arquitectónico basado en el Renacimiento italiano y en su horizonte se pierden innumerables torres medievales con forma de aguja, cúpulas, campanarios y torreones de la mayoría de las 42 iglesias católicas y 3 protestantes que se levantan en este gran centro cultural y universitario.

Salzburgo es una ciudad de casi 150.000 habitantes que hay que pasear tranquilamente. Sus miradores cautivan y sorprenden al turista desde todos los ángulos posibles a medida que se van recorriendo. El más conocido es el del castillo-fortaleza, con una panorámica de 360 grados que alcanza incluso tierras germanas, pero tampoco defraudan, todo lo contrario, la vista desde el Monte de los Capuchinos, al otro lado del río muy próxima al monasterio del mismo nombre y a la iglesia de San Juan que frecuentaba el Mozart más niño, o la del Monte Mönchsberg, junto a la terraza del Museo de Arte Moderno y el Sky Space donde el visitante puede disfrutar de un almuerzo o u un café con la vieja ciudad a sus pies como si se tratara de la visión de un emperador .

Un paseo en barco por el Salzach hasta las proximidades del Palacio de Hellbrunn y sus juegos de agua con baile final incluido de la embarcación- y una ascensión al carillón de la Nueva Residencia pueden dejar satisfecho al más exigente de los turistas aficionados a las vistas panorámicas.

Pero si el visitante prefiere otra alternativa diferente a la de los paseos a pie o la navegación en barco la mayoría de estas pequeñas excursiones se pueden realizar en bicicleta. La ciudad de Mozart y de la célebre película Sonrisas y lágrimas ofrece una amplia red de 160 kilómetros de caminos y pistas reservados para este medio, con 13 rutas señalizadas y 5.500 aparcamientos en la ciudad y sus alrededores con puntos para que los cicloturistas dispongan gratis del material necesario si tienen que arreglar la bici en caso de avería.

En cualquiera de las opciones, vale la pena acercarse a Salzburgo para conocer sus novedades turísticas. Sus visitas clásicas el castillo, la catedral, el cementerio de San Pedro, los jardines de Mirabell, el palacio de los Festivales – siguen constituyendo el principal reclamo de los enamorados de esta ciudad, pero la inauguración del nuevo Museo de Salzburgo, situado entre las plazas de la Residencia y de Mozart, permite adentrarse en el mundo de los personajes asociados a Salzburgo así como en su rica e interesante historia, centrada en los príncipes arzobispos. Sin embargo, desde el 1 de junio de 2007, fecha de la apertura del museo, la atracción más visitada ha sido, sin duda, su pintura panorámica .

Un singular cuadro de 26 metros de circunferencia y cinco de altura que muestra la ciudad de Salzburgo y sus alrededores, contemplada desde la fortaleza, tal y como era entre 1825 y 1829. La pintura original, realizada por Johann Michael Sattler, se exhibió en el siglo XIX en los jardines de Mirabell y esta obra, junto con otras que también llevan la firma de su hijo Hubert, se muestran en este Panorama Museum . Hay otros cuadros de esta familia Sattler de trotamundos que también llaman la atención como las panorámicas de Nueva York, Mónaco o Moscú o de las españolas Toledo, Cádiz, Sevilla y Málaga.

Antes de abandonar el museo, una recomendación. Hay que subir al carillón original con sus 35 campanas estrenado en 1703. Tras ascender por un puñado de estrechas escaleras la vista aérea de la plaza de la Residencia, con su imponente fuente y las carrozas que pululan a su alrededor cargadas de turistas, emociona junto a la panorámica de la fortaleza y de la ciudad. Al abandonar el museo nos toparemos con la vieja estatua de Mozart, en la plaza que lleva su nombre, y con su misterioso lápiz en la mano.

El genial músico tiene ahora otra polémica estatua en Salzburgo. Se trata de una obra firmada por el pintor y escultor alemán Markus Lüpertz que ha producido un gran rechazo entre los salzburgueses porque la figura, de 2,95 metros de altura, muestra a un Mozart con formas femeninas. Hasta el punto que en más de una ocasión la moderna creación ha sido objeto de algunas bromas. Quien quiera dar su opinión tiene que acercarse a la Ursulinenplazt a los pies de la montaña Mönchsberg. No dejará indiferente a nadie.

No deje de ver

El mundo de Mozart: A través de los famosos festivales de música, de los monumentos en su honor, de los museos o de la visita de su casa natal se puede apreciar la huella de Mozart en la ciudad. Su casa natal se halla en el número 9 de la Getreidegasse y fue transformada en museo por la Fundación Internacional Mozarteum.

La fortaleza Hohensalzburg: En el año 1077 el arzobispo Gebhard ordenó el inicio de la construcción de la fortaleza, símbolo de la ciudad, en el contexto de una Guerra de las Investiduras en la que el arzobispo se mantuvo fiel al Papa frente al emperador, al contrario que la mayoría de los príncipes del sur de Alemania. Con este mismo objeto defensivo se construyeron también las fortalezas de Hohenwerfen y Friesach. La de Hohensalzburg es posiblemente la mejor conservada de este tipo de edificaciones de la Edad Media. Su aspecto actual tiene la huella, sin embargo, de las continuas ampliaciones efectuadas a lo largo de seis siglos. A ella se llega en funicular, que se puede tomar junto al cementerio de San Pedro.

El toro de Salzburgo: En el interior de la fortaleza de Hohensalzburg se encuentra el célebre Toro , órgano que data del año 1502. Recibe su nombre de los ruidosos acordes iniciales y finales de los corales tocados en él, melodías que se cambian cada mes. Se toca tres veces por día, a continuación del toque del carillón. Aseguran que es el más antiguo de Europa.

La Catedral: Atravesando las arcadas de la Catedral, se accede a la Plaza de la Catedral (Domplatz), dominada por la estatua de la Virgen, obra del siglo XVIII de los hermanos Hagenauer. La Catedral fue proyectada originalmente por el abad y obispo Virgilio, que ordenó su construcción, lista para el año 767 en el mismo lugar donde se encuentra actualmente. Los incendios no dejaron de acosarla, y finalmente, después del fuego de diciembre de 1598 comenzó el camino para la construcción de la nueva catedral, bajo el mandato del arzobispo Markus Sittikus, por el arquitecto de su corte Santino Solari, de origen italiano. El arzobispo ideó esta catedral como un gran teatro musical y todavía hoy es muy recomendable asistir a los conciertos que se organizan en el interior del templo. El visitante debe fijarse en el centro de la nave donde se divisan cuatro órganos situados estratégicamente para obtener un sonido portentoso.

La Iglesia de San Pedro: Del año 1130, es la única basílica románica que queda en Salzburgo. Cuenta con tres naves, con una nave transversal más alta. En la época románica el interior de la iglesia estaba decorado con pinturas al fresco que cubrían todas las paredes, de las que actualmente sólo se conservan algunos restos. Aquí s e encuentra la cripta del patrón San Ruperto. Junto al templo, hay que visitar el cementerio, las catacumbas, la vieja panadería y el molino de agua.

El Convento Nonnberg: En el barrio de Kaiviertel. Es el más antiguo convento de monjas situado al norte de los Alpes pues fue fundado en torno al año 700. En él se rodaron algunas escenas de la famosa película Sonrisas y lágrimas .

Mirabell: El Palacio Mirabell, cuyo nombre original era Altenau , fue construido en 1606 por el arzobispo príncipe Wolf Dietrich para su amante Salome Alt y sus hijos.

Sus jardines barrocos son una auténtica maravilla (parterres con dibujos, macetas con flores de ornamento, los árboles y arbustos, el jardín de los enanos, la fuente de Pegasus ). Y conviene subir los peldaños de la bella escalera del Ayuntamiento por la que se llega a la sala donde se celebran las bodas civiles.

Palacio de Hellbrunn: En las afueras de Salzburgo. Divertido gracias a sus sorprendentes juegos de agua.

Guía práctica

Cómo llegar: El aeropuerto internacional más cercano es Munich porque el local, que lleva el nombre de W. A. Mozart, no tiene en la actualidad conexiones con España. Otra opción es llegar a este aeropuerto desde nuestro país haciendo escala en la ciudad suiza de Zurich.

Donde dormir:

Hotel Alstadt. Judengasse 15. Tel: 662 84 85 71-6. Muy céntrico. Junto al casco viejo.

Sacher Salzburg: Schwarzstrase, 5-7. Tel: 662 88 97 75 51

Donde comer:

Goldener Hirsch. Getreidegasse, 37. Tel: 662 80 84 861. La cocina clásica austriaca en el hotel del mismo nombre. Es uno de los preferidos de los participantes y asistentes al festival de Salzburgo y de los miembros de algunas casas reales como la princesa Carolina de Mónaco y Ernst de Hannover.

Zirkel Zwirt. Pfeifergasse, 14. Tel: 662 84 34 72. Excelente comida a precios asequibles. Lo frecuentan los habitantes de Salzburgo

Mozart Dinner Concert. Stiftskeller St. Peter, sala barroca. Junto a la Iglesia de San Pedro. Podrá cenar (45 euros por persona) asistiendo a un concierto con piezas de Mozart. Tel: 662 82 86 95-0

Para moverse y visitar los monumentos: Salzburg Card (23 euros/24 horas; 31 euros/48 h; 36 euros/72 h).

Alquiler de bicicletas: Plaza de Mozart. Veloactive. Tel: 662 43 55 950. Puente Staatsbrücke y Estación Central: 00 43 676 47 67 259.

Rutas guiadas; Salzburg Guide Service. Tel: 662 84 04 06

Cruceros por el río Salzach: Salen desde el puente Makartsteg (una de sus rutas llega hasta el palacio barroco de Hellbrunn). www.salzburgschifffahrt.at

Más información: Tel: 00 43 662 88 98 70. www.salzburg.info

Fuente: granadadigital.com