Guardabarros revisa la red de carriles bici de Salamanca

Tras un examen exhaustivo de la actual red de carriles bici llevada a cabo por los miembros del Comité de Bici Urbana Guardabarros, se han detectado deficiencias en puntos concretos que ponen en peligro el tránsito de ciclistas.  La mayoría se deben a la falta de señalización, ausencia de pasos peatonales paralelos o semáforos.   Son ya varias las ocasiones en las que ciclistas se han visto envueltos en disputas con el tráfico rodado por la falta de indicaciones en las preferencias de circulación.

La señalización de un carril bici debe considerar tanto aquella dirigida a los ciclistas como la que está incorporada en el actual Reglamento General de Circulación y que se destina al tráfico motorizado.  Así y según el Comité, se detectan puntos peligrosos en los cruces del Paseo de los Madroños, Avda. de la Merced, la Carretera de Ledesma y el Paseo Francisco Tomás y Valiente.  Las causas se deben a la falta de advertencias que indiquen el paso ciclista y que refleja muy bien la señal P-22, la inexistencia de señales de preferencia como la de ceda el paso (señal R-1) o la de STOP (señal R-2) o una regulación semafórica como última solución.

De las 25 intersecciones que tiene el tramo de carril bici entre la Estación de Ferrocarril y el Campus Miguel de Unamuno, existen 17 con semáforo, 4 sin semáforo pero paralelos a pasos de peatones y bien indicados y, finalmente, 4 sin semáforo exclusivas para bicicletas.  Estos 4 últimos casos son los que el Comité de Bici Urbana señala como peligrosos y en los que “existe un total desamparo para el ciclista”.  Se trata de nuevos pasos sólo para bicicletas que no están sobre elevados y que tampoco están señalizados.  La señalización del carril bici “es deficiente en el sentido de que en ningún momento se advierte al tráfico motorizado de que las bicicletas atraviesan habitualmente la calzada”.  Ello provoca un desconcierto generalizado en el “ni los ciclistas ni los conductores están seguros de quien debe pasar primero”.  Tampoco se explica que en el cruce de la carretera de Ledesma, “los peatones sí tengan preferencia, y no la tengan en cambio los ciclistas que cruzan por el mismo lugar”.

A las precariedades en cuestión de señalización dirigida a los coches, el Comité suma también “la necesidad de rebajar mejor los bordillos en algunos puntos para evitar el deterioro de las ruedas de las bicicletas y permitir una mayor comodidad a la hora de circular en bici sobre todo para los más pequeños.”  Mientras ambas medidas correctoras no se lleven a cabo “serán muy pocos los jóvenes que opten a circular por estos espacios segregados de forma segura y sin compañía de adultos”.

Por último, el Comité de Bici Urbana insiste en poner a disposición del Ayuntamiento los datos recogidos en sus estudios con el fin de corregir los fallos detectados en un escenario urbano cada vez más proclive al uso de la bici.