Lo del casco o cómo parar el progreso a base de reglas

El tema del caso «obligatorio» en las bicis se recoge en las principales webs de ciclismo. Interesante reflexión en amigosdelciclismo.com

La DGT propone implantar el uso obligatorio del casco en la próxima reforma del Reglamento General de Circulación. Uno de nuestros lectores nos envía esta reflexión en voz alta dirigida a los responsables directos de esta propuesta, los políticos. Pero también con una nota final abierta a la responsabilidad de todos, incluidos nosotros mismos.

Hace unos años puse verde al entonces alcalde de Salamanca porque, en una magnánima acción, anunció que “sería benévolo con los ciclistas que circulaban por las aceras” derogando algún artículo de algún reglamento por el que te podían llevar a la cárcel, o casi. Le reté a que me denunciara. Aquí sigo y hasta el momento no he recibido sus gratas noticias.

Mi recomendación de entonces fue que viajara algo y observara lo que pasa por ahí fuera, o sea en Holanda, Suecia, Alemania, Dinamarca, Francia, Italia, etc. Paseando por la zona peatonal donde se sitúa la Bolsa de Frankfurt (Alemania) te das cuenta, aunque seas corto, de que allí conviven muy bien todas las «especies urbanas»: peatones (mayores, pequeños y mediopensionistas) y ciclistas (ejecutivos y personas de toda clase y condición). Eso pasa en toda Europa y no digamos en una ciudad paradigma para la movilidad como Amsterdam (Holanda). Y no llevan ni casco, ni está prohibido circular por aceras; bueno, alguno lleva casco para molar un poco.

Y ahora la Dirección General de Tráfico de España ataca de nuevo. Mi espíritu realista frente a las cosas me induce a elegir el mal menor dentro de lo posible, por eso estaría encantado de que todos ellos (los inventores de lo del casco obligatorio para bicis) siguieran cobrando sus sueldos maravillosos, pero, por favor, que no hagan nada más. Por mi parte seguiría pagando los impuestos gustosamente para que se lo lleven crudo cada mes.

Esto, a muchos ciudadanos poco realistas les parece una barbaridad, pero no es así. Lo peor es que además quieran hacer cosas; con enorme soltura pretenden arreglarnos nuestra vida y nuestra salud, y

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Un semáforo cualquiera en una calle de Holanda

después a los gastos salariales de ese ejército se suman los gastos de campañas publicitarias, edificios, calefacción, papel, etc. De ahí que defienda el pago de los sueldos como mal menor, pero sin derecho a trabajar, porque ya en esa tesitura gastan más y se vienen a perpetuar y multiplicar.

Espero haber convencido a más de un escéptico, y además le estoy dando una pista a nuestro benefactor mayor del reino, el Sr. Montoro, que siendo del mismo grupo está en un aprieto según le comentan los de la Troika. La formula es sencilla: recortar el trabajo de estos jefes públicos, que no el sueldo, porque así se ahorran todos los gastos que necesitan para su propia justificación (electricidad, mesas, limpieza, etc.): una pasta. Con todo, la sociedad se ve liberada de ataduras y cortapisas facilitando el desarrollo económico, con lo que a la larga el propio sueldo de estos arregladores de cosas innecesarias tendrían asegurada su forma de vida, si además en vez de quedarse en casa se les proporcionaran viajes a la costa tipo INSERSO, se cerraría un ciclo de consumo tan necesario en estos momentos.

Ya metidos en harina y sin que sirva de precedente, les voy a dar tres ideas prácticas positivas, que no prohíben, sino que facilitan las cosas:

  1. Poner unas rampitas de 12 cm de ancho (baratitas) para bajar y subir las bicis a las estaciones de Metro.
  2. Reservar un vagón de Metro de cada tren para que en el puedan ir bicis y personas a todas horas.
  3. Modificar el Código Penal, para que quien robe una bici pase por la cárcel, sin asistente social ni nada, a pelo, como antes.

Reportaje completo en la web: http://bit.ly/12saNHT