Salamanca incumple los niveles de contaminación de aire recomendados

Si todos utilizáramos bicicletas o ir andando para ir a trabajar seguro que otro aire respiraríamos.

La calidad del aire en la mayoría de ciudades de todo el mundo no cumple con las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los niveles de seguridad, “poniendo a las personas en situación de riesgo adicional de enfermedades respiratorias y otros problemas de salud”. Salamanca es una de estas ciudades que incumple los parámetros recomendados, según el último informe presentado tras tomar datos el año pasado en 1.600 ciudades de 91 países, 46 de ellas en España, de las que sólo diez cumplen con las recomendaciones de la OMS.
En la mayoría de las ciudades donde hay datos suficientes para comparar la situación actual con los años anteriores, la contaminación del aire es cada vez peor. Muchos factores contribuyen a este aumento, incluyendo la dependencia de combustibles fósiles, tales como plantas despidiendo energía, la dependencia de los vehículos de motor de transporte privado, el uso ineficiente de la energía en los edificios, y el uso de la biomasa para cocinar y calentarse.
Los últimos datos disponibles han llevado a la OMS a pedir una mayor conciencia de los riesgos de salud causados por la contaminación del aire, la aplicación de políticas eficaces de mitigación de la contaminación del aire; y un estrecho seguimiento de la situación en las ciudades de todo el mundo. «Demasiados centros urbanos de hoy están tan envueltos en el aire sucio que sus horizontes son invisibles», afirma la doctora Flavia Bustreo, directora general de la Familia, la Infancia y la Salud de la Mujer. «No es sorprendente que este aire es peligroso para respirar. Así que un creciente número de ciudades y comunidades de todo el mundo se esfuerzan por satisfacer mejor las necesidades de sus residentes, en particular los niños y los ancianos», añade.
Consecuencias para la salud
Hay muchos componentes de la contaminación del aire, tanto gaseosos y sólidos. Pero las altas concentraciones de contaminación por partículas pequeñas y finas se asocia particularmente con un alto número de muertes por enfermedades del corazón y derrames cerebrales, así como enfermedades respiratorias y cáncer. La medición de las partículas finas de 2,5 micrómetros o menos de diámetro (PM2.5) es considerado como el mejor indicador del nivel de riesgos para la salud derivados de la contaminación del aire.
«No podemos comprar un aire limpio en una botella, pero las ciudades pueden adoptar medidas que limpiarán el aire y salvar las vidas de sus pueblos», manifiesta el doctor Carlos Dora, coordinador de Intervenciones para Ambientes Saludables, Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Social de la OMS. Las medidas incluyen garantizar que las casas son energéticamente eficientes, que el desarrollo urbano es compacto y bien comunicado por líneas de transporte público, que el diseño de la calle es atractivo y seguro para peatones y ciclistas, y los residuos son bien manejados. Estas actividades no sólo limpian el aire, pero también puede servir como un catalizador para el desarrollo económico local y la promoción de estilos de vida urbanos saludables.