Malditos ciclistas

Artículo de opinión de Arina Esse en salamancartvaldia.es

 He descubierto que soy el objeto de odio de todos los ciudadanos. Soy la persona que no les deja a ustedes vivir tranquilos. Soy ciclista.

Tengo una bicicleta y la uso muy a menudo. Y no tengo porque decir que vivo en una zona algo alejada del centro, ni que la bicicleta ahorra tiempo y dinero. Todo esto se sobreentiende. Pero además, me encanta montar en bici.

Pero hay otro deporte muy divertido que parece estar muy de moda. Se llama “Métete con el ciclista”. ¿Ves a un ciclista en la acera? Mándalo a la carretera. ¿Ves a uno en la carretera? Hazle imposible la circulación.

Parece que los ciclistas somos los culpables de todos los males. Somos nosotros los que complicamos la circulación y hacemos peligroso el paso por la acera. Los conductores que van a velocidades de Formula 1 no tienen nada que ver. Ni tampoco los peatones que van por la calle pegados al móvil, sin mirar dónde pisan. No, no. Estos – nada. Son los malditos ciclistas.

Un día iba por la acera agarrando la bicicleta en la mano. Y aún así no pude evitar que un coro de señoras que ocupaba toda la calle me mandara al carril bici.

Tiene que ser divertido eso de mandar a un ciclista al carril bici. Sobre todo en los lugares donde no lo hay. O sea, en la mayor parte de la ciudad. “Vete por el carril!” me dicen, cuando voy tranquilamente por la avenida Villamayor. Muchas gracias, pero el tramo más cercano del carril pasa por el campus y me llevaría casi a las afueras de la ciudad. Lamento no tener nada que hacer allí.

¿Pero saben qué es lo mejor? Que en el carril bici están ustedes, queridos peatones, paseando a sus perros/niños/ancianos, arrastrando carros de compra o simplemente charlando. Porque, claro, es un suelo tan liso y tan cómodo. Y sería mejor aún si no aparecieran todo el rato estos malditos ciclistas.

Algo me dice que mañana iré andando.